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75 niños y niñas mueren diariamente en América Latina y El Caribe a causa de la violencia

La violencia es una de las amenazas más graves para que los niños y adolescentes de América Latina y El Caribe no pueda gozar plenamente de su niñez, de acuerdo al nuevo informe de Save the Children. De hecho, en esta región, se encuentran 12 de los principales países con las tasas más altas de homicidio infantil en todo el mundo. Las cifras más elevadas se registran en Honduras, Venezuela, Colombia, El Salvador y Brasil.

El informe “Las múltiples caras de la exclusión”, publicado por Save the Children con motivo del Día Internacional del Niño, muestra que más de la mitad de la población infantil en el mundo —al menos 1,2 billones de niños y niñas— están expuestos a conflictos, pobreza extendida o discriminación dirigida específicamente contra las niñas.

En su segundo año de edición, el informe también incluye una clasificación de 175 países según la mayor o menor gravedad de las amenazas que enfrenta la infancia como resultado de problemas vinculados a la salud, desnutrición, exclusión de la educación, trabajo infantil, matrimonio precoz, embarazo precoz y violencia extrema.

Chile es el país mejor situado de nuestra región, ubicándose en el tercio superior de todos los países del mundo. Bahamas, Barbados, Cuba y Costa Rica completan la lista de los primeros 5 países donde solo “algunos niños se pierden la infancia”. El país con el peor desempeño es Guatemala, siendo de la región el que está entre los 30 más bajos. Honduras, Venezuela, Haití, República Dominicana, El Salvador y Colombia también se ubican en el  tercio inferior de los países a nivel mundial donde “muchos niños se pierden la infancia”.

Guatemala, por su parte, mantiene una tasa extremadamente alta de desnutrición, donde casi la mitad de los niños y niñas menores de 5 años tienen retraso en el crecimiento. Y en el caso de Colombia, el 16% de la población ha sido desplazada por la fuerza debido al conflicto.

Victoria Ward, Directora Regional para América Latina y El Caribe de Save the Children, afirmó que si bien hay avances en muchos indicadores, la violencia sigue siendo la principal amenaza para los niños, niñas y adolescentes. “La región no está progresando lo suficientemente rápido. A pesar de los avances en materia legislativa para proteger a la niñez, todavía vivimos en un contexto sumamente violento, donde decenas de niños y niñas son asesinados cada día”.

“Igualmente, otra amenaza es la prevalencia de embarazos entre las adolescentes, que parece estar disminuyendo en todas las regiones, excepto en América Latina y el Caribe”, refirió.

“Si no se adoptan medidas con urgencia, no se podrán cumplir las promesas expresadas por todos los Estados  en el marco de la Agenda 2030 de asegurar el derecho de todos los niños y las niñas a sobrevivir, aprender y estar protegidos frente a cualquier tipo de abuso y violencia”.

Luis*, un joven hondureño de 20 años, cuenta lo que significa vivir en un ambiente marcado por la violencia y la pobreza. “En nuestras comunidades nosotros día a día vivimos violencia, a veces los jóvenes queremos solo alejarnos de conflictos entre maras y pandillas”. Él intentó migrar a los 15 años para escapar del ambiente violento de su comunidad.

Las niñas y adolescentes, particularmente, enfrentan otra amenaza relativa a la prevalencia de embarazos que está disminuyendo en todas las regiones, excepto en América Latina y el Caribe, donde 1 de cada 13 adolescentes entre 15 y 19 años dan a luz cada año, es decir, más del 7% de las niñas de esa edad dan a luz cada año. La región tiene la segunda tasa de natalidad adolescente más alta de cualquier región después del África subsahariana.

El informe también ha extraído las siguientes conclusiones:

  • Los niños y niñas en América Latina y El Caribe están siendo asesinados a tasas que son al menos 2,5 veces más altas que las que se encuentran en cualquier otra región (En América Latina y El Caribe la proporción es de 12.6 por 100,000, mientras que la siguiente tasa más alta es de 5,2 por 100.000 en África occidental y central).
  • En esta parte del mundo, un adolescente mayor tiene casi 11 veces más probabilidades de ser asesinado que un adolescente más joven, y los adolescentes entre 10 y 19 años tienen ocho veces más probabilidades de ser víctimas de homicidio que las niñas.
  • Las niñas y adolescentes de la región están dando a luz 1,5 veces más bebés que el promedio mundial. En República Dominicana, donde las tasas de natalidad entre las adolescentes son más altas, casi el 10 por ciento de las niñas dan a luz cada año.
  • La región tiene la mayor disparidad de riqueza con respecto a las tasas de natalidad entre adolescentes. Las niñas de los sectores más pobres tienen cerca de cinco veces más partos que aquellas de los sectores más ricos.
  • 11% de las niñas y adolescentes de la región entre  15 y 19 años están actualmente casadas o en unión temprana. En Honduras y Nicaragua, una de cada cuatro niñas está actualmente casada o en unión, y en República Dominicana, donde encontramos las tasas más altas en la región, el 27.5 por ciento de las adolescentes están actualmente casadas o en unión, la décima segunda tasa más alta del mundo. La región prácticamente no ha progresado en décadas (desde la década de 1990) en la lucha contra el matrimonio infantil. Si se debe eliminar la práctica para 2030, se necesita acelerar enormemente la tasa de disminución.
  • Según el informe, Haití se caracteriza por conflictos / fragilidad y pobreza; Santa Lucía y Guatemala se caracterizan por la discriminación contra las niñas. Vale la pena señalar que la mayoría de las disparidades basadas en el género en la educación en América Latina y el Caribe en realidad favorecen a las niñas. Más del 70 por ciento de los países (22 de 31) en América Latina y el Caribe se ven afectados por las disparidades de género que desfavorecen a los niños.

Save the Children insta a los gobiernos a tomar medidas para que ningún niño o niña muera por causas evitables o tratables ni sufra violencia extrema, o se vea privado de un futuro debido a desnutrición, matrimonio precoz o forzado, embarazo precoz o trabajo forzado; y para que todos tengan acceso a una educación de calidad.

Asimismo, hacemos un especial llamado a los gobiernos de la región para que den seguimiento a los compromisos asumidos como parte de la agenda 2030, y sobre todo puedan poner fin a la violencia contra la niñez en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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