• WhatsApp Image 2017-05-08 at 5.18.35 PM
  • LaMartinizing
  • van
  • whatsapp_image_20170131_at_4.46.59_pm

“METAPAN DEL FIERRO”

Tomado de “La Siderurgia en el Reino de Guatemala” de José Antonio Fernández

Extractado por Otto A. Linares S.

            Los metales han sido parte de la historia de América desde los tiempos más remotos.  Antes de la llegada de los Europeos, la tecnología de Guerra de la América precolombina consistía en armas de piedra, obsidiana y madera contra las ventajas militares y económicas de los conquistadores con su pólvora, caballos y armas de hierro y acero que permitieron la derrota azteca, inca y otros tantos pueblos nativos como el nuestro. La apropiación de los instrumentos de hierro por los indígenas centroamericanos comenzó casi inmediatamente después de la conquista, acompañaron a quienes intentaban extender el cristianismo cuando la cruz de los misioneros sustituyo al empuje original de la espada.

                De hecho lo que se describe  a continuación ocurrió hace alrededor de doscientos años, cuando varios empresarios coloniales del Reino de Guatemala explotaron varias minas de hierro en el distrito de Metapán, aunque ya en mayo de 1544 se habla de profundizar una mina de plata que tenia Diego Sánchez en la jurisdicción del pueblo de Metapas, actualmente hoy nuestro querido Metapán y el 11 de noviembre de 1695 la Audiencia libró una Real Provisión otorgando a Flores de Mogollón el registro de una veta de “liga plomosa” que había descubierto en el cerro Tecomapa, a dos leguas de los pueblos de San Pedro y Santiago Metapas, fue bautizada por su descubridor como “La Concepción”. 

                Con el correr del tiempo, el hierro extraído de esta zona llego hasta México, Guatemala y Suramérica, teniendo su máximo valor en la época en que los piratas del Caribe y el Pacifico no permitían el paso de buques desde el viejo continente y bajaba su valor en la época que podían entrar productos desde Europa.  En el siglo XVIII, los únicos depósitos de materiales férricos que continuaron produciendo mineral en cantidades variables pero en forma constante fueron los situados en los alrededores de Metapas, pues aquí aparentemente se encontraban los depósitos mas ricos y de hecho en el léxico común de la segunda mitad del siglo XVIII, el termino “hierro de la tierra” fue sustituido por “Hierro de Metapas” y hasta la mitad del siglo XIX, la producción del hierro nativo se concentró en esa localidad, llamándosele  a llamar, apropiadamente a esta región “Metapán del Fierro”, fue tanta la importancia del hierro en esa época que Metapán tendría el honor de ostentar junto a las capitales de los estados de  México, Guatemala, y otras de Latinoamérica, erigir una plaza con el nombre de “PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN” según puede apreciarse mediante una placa alusiva ubicada al oriente del portal de nuestro bello Palacio Municipal, así como también ser un núcleo importante de las gestas independentistas del 5 de noviembre de  1811, cabe mencionar que aquí en Metapán, esa gesta realmente sucedió hasta las seis de la tarde del  24 de noviembre del mismo año y del 15 de Septiembre de 1821, en donde un metapaneco, el ilustre presbítero y Dr. Isidro Menéndez, redacta el Acta de Independencia, quien junto a Juan de Dios Mayorga son declarados próceres de la independencia por la Asamblea Legislativa de El Salvador.  Dentro de los principales productos que elaboraban nuestros herreros artesanos pueden mencionarse los machetes, rejas, clavos, herraduras, cuchillos y otros, siendo el principal producto el acero, también en 1810 se funde la campana del Socorro y posiblemente fue una de muchas elaboradas por los artesanos locales.

                Entre los principales ingenios de esa época pueden mencionarse Nuestra Señora del Carmen, San Francisco de Paula, San José, San Miguel, San Rafael, Santa Gertrudis, El Brujo, Santa Bárbara, El Rosario y otros, de los cuales aun se conservan algunos como el del Rosario y el de San José, este ultimo con un uso interpretativo del museo del parque nacional Montecristo y que puede decirse,  se conserva en perfecto estado.

Comentar