¿Qué es lo que Irán quiere? Un análisis breve del nuevo informe del OIEA (2012)

Bruno Tertrais, Investigador adjunto de la Fundación para la Investigación Estratégica

 

Desde que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) publicó su último informe el 8 de noviembre de 2011, donde detalló las dimensiones militares del programa nuclear iraní, los parámetros de la crisis iraní han cambiado significativamente. Los Estados Unidos y Europa han adoptado y están aplicando gradualmente sanciones financieras y petroleras sin precedentes contra Irán. Teherán admite que las sanciones han perjudicando a su economía, pero niega que el programa nuclear sea afectado. Por su parte, Teherán se ha embarcado en una nueva campaña de terrorismo contra los intereses de Israel en Asia, lo que ha intensificando aún más el debate sobre un posible ataque israelí contra Irán.

El último informe del OIEA, del 24 de febrero, es una mezcla de buenas noticias y de malas noticias.

La buena noticia es que después de más de una década de trabajo, Irán aún opera con tecnología antigua, centrifugadoras IR-1, y no ha sido capaz de cambiar a las máquinas experimentales de la próxima generación. [1] Aunque el número de centrifugadoras IR-1en funcionamiento continúa aumentando, el hecho de que no haya habido un cambio notable en la tecnología implica que las sanciones, que apuntan contra el material y las piezas de repuesto necesarias para la transición a la próxima generación de máquinas están funcionando. En ausencia de estas sanciones, es casi seguro que Irán habría podido pasar esta faceta.

Las malas noticias vienen en dos partes

En los últimos cuatro meses, Irán ha triplicado la producción de uranio enriquecido al 20%. La justificación oficial iraní es que el aumento es necesario para satisfacer la demanda de combustible del reactor de investigación de Teherán. Sin embargo, como Irán ya ha producido suficiente combustible para los próximos veinte años, esta explicación es, en el mejor de los casos, dudosa. Esta inconsistencia se complica por el hecho que la justificación iraní para la nueva instalación subterránea de enriquecimiento de Fordow ha cambiado dos veces en los últimos tres años.

Además, Irán se niega a proporcionar información sobre sus actividades armamentistas.

Después del informe de noviembre del 2011, dos misiones del OIEA han sido enviadas a Teherán, en enero y febrero, para obtener información con respecto a lo que el organismo llama las “posibles dimensiones militares” del programa nuclear de Irán. Por desgracia, ambas misiones han fracasado. En particular,  a los delegados del OIEA no se les ha permitido ingresar a Parchin, una instalación militar clave en la que se cree que se está desarrollando una actividad armamentística a gran escala. (De acuerdo con David Sanger y William Broad, de The New York Times, la inteligencia británica e israelí cree que Teherán ya tomó la decisión de construir la bomba). [2]

Al mismo tiempo, pocos días antes de que el informe de noviembre se publicara, Teherán respondió positivamente a una carta enviada meses atras por el P5 +1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania). La carta fue particularmente notable ya que no contenía las condiciones habituales de Teherán, o las exigencias vagas para la reanudación de las conversaciones. Esto podría ser una indicación de que, como resultado de las sanciones, Irán está interesado genuinamente en las negociaciones.

Entonces, ¿qué es lo que Irán quiere?

Hay al menos dos posibilidades:

Irán podría estar tratando de dividir y confundir a la comunidad internacional deliberadamente a través de una concesión diplomática, mientras que al mismo tiempo intensifica el uso de la violencia en el exterior y acelera su producción de uranio enriquecido. Algunos podrían pensar que el camino tomado por Teherán es una imitación de las tácticas utilizadas por el P5 +1, pero esto sería incorrecto. El P5 +1no ha participado en el asesinato deliberado de iraníes y, a pesar de que los asesinatos de científicos iraníes han sido a atribuidos a Israel, existen otras hipótesis creíbles.

También es posible que el liderazgo iraní este profundamente dividido sobre el curso de acción apropiado y que estas divisiones pueden ser amplificadas por las sanciones y las próximas elecciones del 2 de marzo. La facción que apoya a Ahmadinejad podría estar  presionando para reanudar las negociaciones, por temor a las nuevas sanciones – o a una posible acción militar contra el país – lo que podría desestabilizar el régimen. Las fuerzas Quds, por el contrario, podrían haber decidido, por sí mismas, o con la aprobación del Líder Supremo, atacar a los intereses israelíes.

Mientras que la respuesta es importante para fines diplomáticos, esto no altera el hecho de que Irán se está acercando gradualmente a la capacidad nuclear. Ningún otro miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear ha invertido tanto en una opción militar nuclear.

En resumen, es probable que aún haya tiempo para una resolución no violenta a las ambiciones nucleares de Irán, pero el tiempo se está terminando.


Referencias

[1] For details see David Albright et al., ISIS Analysis of IAEA Iran Safeguards Report, Institute for Science and International Security, 24 February 2012.

[2] David E. Sanger & William J. Broad, « Iran’s output of nuclear fuel tripled », New York Times, 25-26 February 2012.

Fuente:  Realite EU

Deja un comentario